El Verdadero Sentido de la Adoración
Recuerdo que una vez un profesor de la asignatura “Esencia de la Adoración” nos dijo que adorar es conquistar el corazón de Dios, pero ¿a qué se refirió con eso?
Por Israel Romero
Hemos visto miles de maneras de adorar a Dios; no solamente lo adoramos
con música sino también le adoramos con nuestra forma de vivir. Pero
¿cuál es el verdadero sentido de la adoración?
Recuerdo que una vez un profesor de la asignatura “Esencia de la Adoración” nos dijo que adorar es conquistar el corazón de Dios, pero ¿a qué se refirió con eso?
Estudiando los versículos 36 al 47 del capítulo 7 del libro de Lucas, podemos ver un ejemplo de cómo se puede conquistar el corazón de Dios, que es el verdadero sentido de la adoración. En esta historia podemos ver tres acciones que debemos realizar cada uno de nosotros para llegar a darle al Señor una verdadera adoración.
La primera acción que debemos hacer cada vez que adoramos a Dios es llegar a quebrantarnos ante la presencia de Dios. Esta acción se nota muy claramente en la actitud de la mujer en el versículo 44: “Regó mis pies con sus lagrimas y las enjugó con sus cabellos”. Esto denota quebrantamiento; reconocer que somos personas llenas de errores y que necesitamos de Jesús.
Esta mujer hizo esa acción sin importarle que la miraran y obviando el peligro que corría porque en ese entonces las mujeres tenían poca importancia para los hombres. ¿Alguna vez adoraste al Señor de ese modo, sin importar que alguien te mire de rodillas en el suelo o que murmuren de ti, o sólo alabas como los demás lo hacen, para los ojos de los hombres?
La segunda acción que debemos hacer cada vez que adoramos a Dios, según este pasaje, es venir a su presencia con reverencia. En el versículo 45 continúa: “Mas esta desde que entré no dejó de besarme los pies”. El besar los pies o las manos en ese tiempo denotaba reverencia, especialmente cuando se lo hacia a los reyes o personas importantes. Con esta acción la mujer mostró reverencia a Dios cuando lo adoraba; sabía perfectamente a quién le daba la honra. Cada vez que vayas a adorar a Dios, ve a eso: a adorarlo.
Muchos tal vez no tenemos reverencia al adorarlo; sólo pensamos que la alabanza y la adoración se realizan en un momento de relleno en un servicio; un momento de saltar y alzar las manos nada más. ¿Alguna vez haz besado los pies de Jesús reconociendo que Él es el Rey de tu vida mientras cantabas las alabanzas en tu iglesia?
Y la tercera acción es ministrarlo a Él. El versículo 46 dice: “Mas esta ha ungido con perfume mis pies”. El perfume era lo más costoso en ese tiempo; ella lo dio todo al Señor. Nosotros podemos también darle lo mejor al Señor, ya sea nuestras ofrendas, nuestra alabanza, nuestras oraciones e incluso nuestra propia vida.
Si llegamos a conquistar el corazón de Dios, Él hará cualquier cosa por nosotros. Si tenemos sueños locos como Josué al detener el sol o Ezequías al aumentarle los años de vida, Dios hará realidad todo lo que sueñas para Él. Enamóralo y prepárate para grandes cosas en tu vida.
Recuerdo que una vez un profesor de la asignatura “Esencia de la Adoración” nos dijo que adorar es conquistar el corazón de Dios, pero ¿a qué se refirió con eso?
Por Israel Romero
Recuerdo que una vez un profesor de la asignatura “Esencia de la Adoración” nos dijo que adorar es conquistar el corazón de Dios, pero ¿a qué se refirió con eso?
Estudiando los versículos 36 al 47 del capítulo 7 del libro de Lucas, podemos ver un ejemplo de cómo se puede conquistar el corazón de Dios, que es el verdadero sentido de la adoración. En esta historia podemos ver tres acciones que debemos realizar cada uno de nosotros para llegar a darle al Señor una verdadera adoración.
La primera acción que debemos hacer cada vez que adoramos a Dios es llegar a quebrantarnos ante la presencia de Dios. Esta acción se nota muy claramente en la actitud de la mujer en el versículo 44: “Regó mis pies con sus lagrimas y las enjugó con sus cabellos”. Esto denota quebrantamiento; reconocer que somos personas llenas de errores y que necesitamos de Jesús.
Esta mujer hizo esa acción sin importarle que la miraran y obviando el peligro que corría porque en ese entonces las mujeres tenían poca importancia para los hombres. ¿Alguna vez adoraste al Señor de ese modo, sin importar que alguien te mire de rodillas en el suelo o que murmuren de ti, o sólo alabas como los demás lo hacen, para los ojos de los hombres?
La segunda acción que debemos hacer cada vez que adoramos a Dios, según este pasaje, es venir a su presencia con reverencia. En el versículo 45 continúa: “Mas esta desde que entré no dejó de besarme los pies”. El besar los pies o las manos en ese tiempo denotaba reverencia, especialmente cuando se lo hacia a los reyes o personas importantes. Con esta acción la mujer mostró reverencia a Dios cuando lo adoraba; sabía perfectamente a quién le daba la honra. Cada vez que vayas a adorar a Dios, ve a eso: a adorarlo.
Muchos tal vez no tenemos reverencia al adorarlo; sólo pensamos que la alabanza y la adoración se realizan en un momento de relleno en un servicio; un momento de saltar y alzar las manos nada más. ¿Alguna vez haz besado los pies de Jesús reconociendo que Él es el Rey de tu vida mientras cantabas las alabanzas en tu iglesia?
Y la tercera acción es ministrarlo a Él. El versículo 46 dice: “Mas esta ha ungido con perfume mis pies”. El perfume era lo más costoso en ese tiempo; ella lo dio todo al Señor. Nosotros podemos también darle lo mejor al Señor, ya sea nuestras ofrendas, nuestra alabanza, nuestras oraciones e incluso nuestra propia vida.
Si llegamos a conquistar el corazón de Dios, Él hará cualquier cosa por nosotros. Si tenemos sueños locos como Josué al detener el sol o Ezequías al aumentarle los años de vida, Dios hará realidad todo lo que sueñas para Él. Enamóralo y prepárate para grandes cosas en tu vida.
Muy bueno amigoo !! un abrazoo grande desde Argentina !!
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