viernes, octubre 15, 2010

Cuando Adoradores Mendigan

Cuando Adoradores Mendigan

¿Sientes que por un error del pasado dejaste de ser un adorador? Tal vez el ejemplo de un ciego pueda devolverte el ánimo para buscar la restauración.

Por Israel Romero

Todos nosotros estamos expuestos a cometer errores haciendo lo que a Dios no le agrada, aun siendo ministros o músicos de nuestras iglesias.

Pero cuando esos errores salen a la luz es por que Dios quiere que aprendas de tus errores y no que te metas en un pozo depresivo sintiendo que Dios, por los actos que hiciste, te quitó el derecho de adorarlo y servirlo. Muchos tomamos esa actitud y andamos mendigando.

En Marcos 10:46-50 aparece un reflejo de aquellos adoradores apartados por su sentido de culpa y por los demás: Bartimeo. Dice este fragmento de la Biblia que Bartimeo estaba sentado junto al camino mendigando mientras una multitud seguía y adoraba a Jesús. Esa multitud tenia una comunión directa con Jesús pero Bartimeo, ciego y apartado, podía haberse perdido la oportunidad de estar cerca de su Señor adorándolo si se quedaba sentado, sintiéndose inservible.

Muchos de nosotros alguna vez preferimos dejar de ser adoradores porque, al igual que Bartimeo, estábamos ciegos por nuestras falencias y sentados en nuestra impotencia de poder restaurarnos y pensamos que así iba a ser siempre.

Pero Bartimeo nos dejó un ejemplo a todos nosotros que estamos mendigando un poco de la presencia de Dios. En el versículo 47 dice que en cuanto oyó que Jesús pasaba por ahí, él empezó a adorarlo a gritos pidiendo su misericordia.

¡Así que hagamos lo mismo! En donde oigas que adoran, adora a Dios; no importa si lo haces en tu iglesia, en tu hogar, arriba de un púlpito, ya sea tocando un instrumento o cantando, adóralo y pídele que te restablezca como su siervo.

Muchos reprendían a Bartimeo mandándole que se callara y es posible que los demás te manden a callar, ya que uno que pecó siempre es visto como un mendigo sucio por aquellos que piensan que son perfectos; pero tú adora más intensamente y como indica el versículo 49, Jesús te escuchará.

Grabémonos las palabras de este versículo en nuestro corazón: “Te confianza… levántate… te llama”. En otras palabras, “confía en que Jesús no te apartó de sus planes; levántate de ese estado depresivo; Él te llama para que le sigas sirviendo y adorando”. Porque fuimos creados para darle adoración.


No hay comentarios:

Publicar un comentario