jueves, octubre 21, 2010

El Verdadero Sentido de la Adoración

Recuerdo que una vez un profesor de la asignatura “Esencia de la Adoración” nos dijo que adorar es conquistar el corazón de Dios, pero ¿a qué se refirió con eso?

Por Israel Romero

Hemos visto miles de maneras de adorar a Dios; no solamente lo adoramos con música sino también le adoramos con nuestra forma de vivir. Pero ¿cuál es el verdadero sentido de la adoración?

Recuerdo que una vez un profesor de la asignatura “Esencia de la Adoración” nos dijo que adorar es conquistar el corazón de Dios, pero ¿a qué se refirió con eso?

Estudiando los versículos 36 al 47 del capítulo 7 del libro de Lucas, podemos ver un ejemplo de cómo se puede conquistar el corazón de Dios, que es el verdadero sentido de la adoración. En esta historia podemos ver tres acciones que debemos realizar cada uno de nosotros para llegar a darle al Señor una verdadera adoración.

La primera acción que debemos hacer cada vez que adoramos a Dios es llegar a quebrantarnos ante la presencia de Dios. Esta acción se nota muy claramente en la actitud de la mujer en el versículo 44: “Regó mis pies con sus lagrimas y las enjugó con sus cabellos”. Esto denota quebrantamiento; reconocer que somos personas llenas de errores y que necesitamos de Jesús.

Esta mujer hizo esa acción sin importarle que la miraran y obviando el peligro que corría porque en ese entonces las mujeres tenían poca importancia para los hombres. ¿Alguna vez adoraste al Señor de ese modo, sin importar que alguien te mire de rodillas en el suelo o que murmuren de ti, o sólo alabas como los demás lo hacen, para los ojos de los hombres?

La segunda acción que debemos hacer cada vez que adoramos a Dios, según este pasaje, es venir a su presencia con reverencia. En el versículo 45 continúa: “Mas esta desde que entré no dejó de besarme los pies”. El besar los pies o las manos en ese tiempo denotaba reverencia, especialmente cuando se lo hacia a los reyes o personas importantes. Con esta acción la mujer mostró reverencia a Dios cuando lo adoraba; sabía perfectamente a quién le daba la honra. Cada vez que vayas a adorar a Dios, ve a eso: a adorarlo.

Muchos tal vez no tenemos reverencia al adorarlo; sólo pensamos que la alabanza y la adoración se realizan en un momento de relleno en un servicio; un momento de saltar y alzar las manos nada más. ¿Alguna vez haz besado los pies de Jesús reconociendo que Él es el Rey de tu vida mientras cantabas las alabanzas en tu iglesia?

Y la tercera acción es ministrarlo a Él. El versículo 46 dice: “Mas esta ha ungido con perfume mis pies”. El perfume era lo más costoso en ese tiempo; ella lo dio todo al Señor. Nosotros podemos también darle lo mejor al Señor, ya sea nuestras ofrendas, nuestra alabanza, nuestras oraciones e incluso nuestra propia vida.

Si llegamos a conquistar el corazón de Dios, Él hará cualquier cosa por nosotros. Si tenemos sueños locos como Josué al detener el sol o Ezequías al aumentarle los años de vida, Dios hará realidad todo lo que sueñas para Él. Enamóralo y prepárate para grandes cosas en tu vida.

martes, octubre 19, 2010

Un Espíritu Quebrantado Denota Excelencia en la Alabanza

Un Espíritu Quebrantado Denota Excelencia en la Alabanza

¿Como podemos llegar a que nuestra alabanza sea de excelencia? ¿Dejar de ser un obstáculo y ser un guía para los demás?

Israel Romero

Fue una de esas clases de la materia “Esencia de la Adoración” en el Instituto Canzion de Buenos Aires donde supe que la alabanza y la adoración resultan un canal que une a la persona con Dios, donde cada uno brinda su alabanza a Dios y a la vez Dios ministra tu vida; y un músico es el que propicia a esa comunicación.

Pero muchos músicos en vez de llevar a nuestras congregaciones a ese momento, llegamos a ser un obstáculo en medio de ese canal. ¿Como podemos llegar a que nuestra alabanza sea de excelencia? ¿Dejar de ser un obstáculo y ser un guía para los demás?

En Salmos 51 podemos ver a David con un deseo de dejar de ser obstáculo entre el pueblo de Israel y Dios para ser un adorador conforme al corazón de Dios.

Lo primero que tenemos que hacer para dar una alabanza con excelencia es reconocer nuestras faltas y pecados. Sin darnos cuenta ministramos en la alabanza con el corazón sucio. En los versículos 3 al5 David reconoce sus pecados y sabe que eso interfiere en su relación con Dios.

Y como sabemos David era un 
músico adorador; por eso, por mas que seamos muy buenos músicos o cantemos bien, si hay pecado en nuestros corazones seremos como un obstáculo y la gente no recibirá bendición de nuestra ministración. 
Lo segundo que tenemos que hacer es buscar la renovación de nuestro espíritu y de nuestro corazón. En los versículos 10 al 12 David pide no ser destituido de su rol de adorador, sino busca limpieza de su corazón y renovación de la firmeza de su espíritu porque la soberbia y los malos caminos pueden hacer que uno sea desplazado.

Debemos anhelar el Espíritu Santo en nuestros corazones antes que un puesto en el grupo de alabanza en una iglesia. Un músico que se deja guiar por el Espíritu sabrá cuando Dios quiere tratar con su pueblo.

Y lo tercero que tenemos que hacer es apartarnos del egocentrismo y la soberbia. En los versículos 15 al 17 David reconoce que el verdadero sacrificio es el corazón quebrantado y humillado. Por eso dice “Abre mis labios”, porque él no quería dar una alabanza como a él le pareciera, sino una alabanza que agrade a Dios; no con nuestra habilidad musical solamente, sino con un corazón entregado a Él.

Recordemos que el diablo era músico también y por buscar protagonismo y ser soberbio cayó de lo más alto; que no nos pase lo mismo.

Consideremos que Dios busca adoradores en espíritu y en verdad; sólo espera que tengamos ese deseo de adorarlo con excelencia, pero también con un corazón quebrantado y humillado.

sábado, octubre 16, 2010

Deja a Jesús entrar en tu barca

Dejando que Jesús suba a la barca de nuestra vida.
La noche y la tormenta no son eternas, en especial si tienes a Jesús de tu lado.
Israel Romero

¿Estuviste alguna vez en una tormenta en medio del mar? Especialmente si era de noche, uno puede imaginarse que desesperación se siente en ese momento y desearía no estar en ese lugar.
Hubo una ocasión en donde un grupo de hombres estuvieron en una experiencia parecida, navegaban en una oscura noche donde una feroz tormenta azotaba su pequeña barca, donde el temor y la angustia reinaban y miles de pensamientos rondan por la mente de ellos.
En Marcos 6:45 muestra la lucha de estos varones con tres grandes adversidades, las mismas que nosotros vivimos en momentos adversos en nuestras vidas.
En esa oportunidad reinaba la noche y esta es sinónimo de oscuridad, hay ocasiones en donde se presentan tribulaciones y malos momentos en la vida y vemos todo oscuro y desearíamos que haya aunque sea un poco de luz y esperanza, esos momentos donde recibes noticias malas, donde sientes que no te aman, donde perdiste tu trabajo, donde rompes tu relación con tu pareja o cuando te enteras que tienes una enfermedad. Y son en estos momentos donde la inseguridad, la tristeza y la amargura invaden tus pensamientos y sientes que estas solo.
Otra adversidad es la tormenta, que es todo problema o circunstancia que golpea la barca de nuestra vida y son en estos momentos, así como lo hicieron los discípulos, que empezamos a luchar con nuestras fuerzas. Como te sientes solo, empiezas a depender en tus fuerzas y luchas las adversidades con tus ideales o con decisiones propias que a veces terminan hundiéndote más y más.
Y ahí es donde, como no pudiste con tus fuerzas, empieza a inundarte la desconfianza y el miedo que es la adversidad que aprovecha el enemigo para hacer su obra destructora en ti, porque nos invade un sentimiento pesimista de nosotros mismos o de la circunstancias, así pensaron los discípulos cuando vieron venir a Jesús caminando por el agua, pensaron lo peor en vez de ser optimistas.
Pero la noche y la tormenta no son eternas, en especial si tienes a Jesús de tu lado, lo que te dice el Señor es que Tengas Ánimo, No temas que Él es el que viene a socorrerte. Cuando los discípulos permitieron que Jesús subiera a su barca, Él con su autoridad hizo cesar la tormenta y todo se calmó, si nosotros en vez de auto compadecernos y auto descalificarnos de los propósitos de Dios dejaríamos que él tomara el control de nuestra barca, Jesús haría que las pruebas y tribulaciones no sean lo peor que nos paso sino que haría esas circunstancias una forma de moldearnos para llegar a depender de él.
Si ves que lo que te esta pasando en este momento es una tormenta de preocupaciones que azotan tu vida, deja que Jesús suba a tu barca, cuando tienes a Jesús de tu lado, todo será diferente porque no estas solo, Él esta a tu lado.

viernes, octubre 15, 2010

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Cuando Adoradores Mendigan

Cuando Adoradores Mendigan

¿Sientes que por un error del pasado dejaste de ser un adorador? Tal vez el ejemplo de un ciego pueda devolverte el ánimo para buscar la restauración.

Por Israel Romero

Todos nosotros estamos expuestos a cometer errores haciendo lo que a Dios no le agrada, aun siendo ministros o músicos de nuestras iglesias.

Pero cuando esos errores salen a la luz es por que Dios quiere que aprendas de tus errores y no que te metas en un pozo depresivo sintiendo que Dios, por los actos que hiciste, te quitó el derecho de adorarlo y servirlo. Muchos tomamos esa actitud y andamos mendigando.

En Marcos 10:46-50 aparece un reflejo de aquellos adoradores apartados por su sentido de culpa y por los demás: Bartimeo. Dice este fragmento de la Biblia que Bartimeo estaba sentado junto al camino mendigando mientras una multitud seguía y adoraba a Jesús. Esa multitud tenia una comunión directa con Jesús pero Bartimeo, ciego y apartado, podía haberse perdido la oportunidad de estar cerca de su Señor adorándolo si se quedaba sentado, sintiéndose inservible.

Muchos de nosotros alguna vez preferimos dejar de ser adoradores porque, al igual que Bartimeo, estábamos ciegos por nuestras falencias y sentados en nuestra impotencia de poder restaurarnos y pensamos que así iba a ser siempre.

Pero Bartimeo nos dejó un ejemplo a todos nosotros que estamos mendigando un poco de la presencia de Dios. En el versículo 47 dice que en cuanto oyó que Jesús pasaba por ahí, él empezó a adorarlo a gritos pidiendo su misericordia.

¡Así que hagamos lo mismo! En donde oigas que adoran, adora a Dios; no importa si lo haces en tu iglesia, en tu hogar, arriba de un púlpito, ya sea tocando un instrumento o cantando, adóralo y pídele que te restablezca como su siervo.

Muchos reprendían a Bartimeo mandándole que se callara y es posible que los demás te manden a callar, ya que uno que pecó siempre es visto como un mendigo sucio por aquellos que piensan que son perfectos; pero tú adora más intensamente y como indica el versículo 49, Jesús te escuchará.

Grabémonos las palabras de este versículo en nuestro corazón: “Te confianza… levántate… te llama”. En otras palabras, “confía en que Jesús no te apartó de sus planes; levántate de ese estado depresivo; Él te llama para que le sigas sirviendo y adorando”. Porque fuimos creados para darle adoración.


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